Sueño con quedarme.
A veces
eso significa olerte,
otras, aprender
a no hacerlo.
Tu aroma existe y no:
el aire insiste
en mentirme.
No hay que acostumbrarse,
me digo,
mientras el cuerpo
aprende solo.
El mundo sigue su curso,
tú también.
Yo me pierdo
en lo que queda suspendido.