Me viene de familia

Observa y dime qué ves: ¿humo en el horizonte?, ¿nubes blanco-algodón en lo alto?, ¿acaso criaturas mágicas en lo profundo? Quizá no puedas verlo; quizá me mientas adrede. Yo he visto r’estquess alados luchar a muerte contra i’angsams cuernos de sable. Me viene de familia, ¿sabes? Verás, mi abuelo Edimberto te diría que jugó al ajedrez contra una apache. Sí, como lo oyes. Estaba loco, sin duda, pero eso no significa que mintiera. No. Después de todo mi abuela Noa era apache y fotógrafa.
Por otra parte, mi tío Sigmundo fue pionero de la aviación, allá en su juventud, y en un telegrama de guerra –en una guerra Boer, creo– dijo haber visto a más de ochocientos qu’athris sobrevolando el Gran Cañón del Colorado. Yo le creo.
Dicen que una bisabuela mía era bruja… bruja o vampira, no estoy seguro del todo, aunque quizá fuera las dos cosas a la vez. Por lo visto hacía un membrillo que resucitaba a un muerto. Literalmente. Tengo una carta suya –eso afirma mi madre– en la que escribió: «El universo es alucinante, aunque no hay nada comparable a la Vía Láctea». Allí conoció a su marido, mi bisabuelo Nys’en. De ojos grandes, con todo el globo ocular de un azul celeste impresionante, o eso dicen en casa. Era un alienígena, de los draeyrt’i de Poseidón. De verdad, no miento, eso sería imperdonable. Ya ves que me viene de familia.

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Muchas gracias, @Noracris.