Me duele la cabeza, la espalda, el tiempo

Me duele la cabeza, la espalda, el tiempo. Tengo náuseas de tiempo, contusiones de tiempo. Mi espalda tambalea ya por el tiempo.

Me confunden los días, las horas. No sé si la vida es un largo día, o si es una muerte lenta. Sólo sé que duele por horas —largas y cortas horas—, por instantes eternos.

Las piedras sudan el tiempo, enfermas están de fiebre de tiempo; palidecen de días que mueren. Lloran aún el día de su origen.

Yo escribo sobre el tiempo, derramo tiempo, queriendo preservar la vida. Contengo el tiempo en mis pulmones, en mis palabras. Bajo la voz para que el tiempo hable.

Y tú que envejeces tan rápido, que te olvidas de los segundos, ¿es que no ves el tiempo correr? Te está pudriendo como a un roble, te está secando como a un río. El tiempo está abusando de ti y de mí. El tiempo nos mantiene distantes.

¡Tócate la frente! Puede que ya haya invadido tu cuerpo. Ve cómo germina el frijol, cómo se aglomeran las nubes, cómo la luz llega a la tierra…
¿Qué quieres decir con que tengo hipocondría de tiempo?

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