Matrix

Arrancándose a puñados de los párpados
las legañas pegajosas de sus sueños,
con prisas bajó al andén del metro,
dispuesto para llegar a su destino.

Mirando alrededor despertó incrédulo
y se le abrieron los ojos del alma,
viendo en el andén esa enorme masa,
de cien viajeros o más como mínimo.

De pronto cayó en la cuenta asombrado
que el mismo show que ahora veía
era la rutina triste de cada día.
Un zumo algo amargo diario repetido.

Calculó por andén el número de viajeros,
de estaciones y el número de trenes,
y fue tal el susto entre sus sienes
que se escapó temblando de si mismo.

Examinando todo desde muy arriba
creyó que contemplaba un hormiguero.
El una hormiga más entre tanto compañero
cumpliendo, uno más, el programado sino.

De un rincón cercano, entre las sombras,
escuchó que salían irónicas carcajadas;
pensó que estaba soñando o deliraba
Y se volvió a dormir muy convencido.

Pixabay/FreeImages

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