Manos que se consuelan en el cuenco de una rosa

Sí, manos viejas que se apoyan, que se ayudan y consuelan… con toda esa arrugocidad senil de gruesa rosa cuénquica… rosa hirsuta de neblinosa montaña, donde el velo de la niebla matutina le da de beber a la enredadumbre de las negrivioláceas orquídeas epifitas.

Manos huérfanas, que agarradas en su fragilitud, se abrazan sin dueño como el aliento vago de una flor desvanecida… Sí, el vestigio de una cuénquica rosa mustia.-

Canela García.
@ChaneGarcia

Imagen tomada de un post del usuario: Javier Gomá Lanzón - @JavierGomaL.

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Maravillosas tus prosas.

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Preciosa prosa.

He aprovechado también para leerme el artículo.

Muy interesante.

:stuck_out_tongue_winking_eye:

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