Tengo la llave maestra
que va abriendo puertas,
de amplias estancias
o estrechos recovecos,
que ya conozco
o adivino.
Tengo el as en la manga
para marcar la suerte
de estas cartas
echadas sobre la mesa.
Tengo el presentimiento,
instintivo, involuntario,
que conoce lo necesario
para vivir así,
subiendo,
como quien sube una pendiente
cuyo fin se conoce
y no se teme,
pero que termina siempre
en el vacío.
Única,
madura
y verdadera,
ya comienza mi otoño
y tengo frío.
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Hojas blancas en tu cabellera, la experiencia sigue madurando. Aplausos
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Gracias compañero! Un abrazo
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Preciosos versos, Un abrazo 
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Un poema conmovedor y bellísimo.
La transición del dominio hacia la aceptación del paso del tiempo tiene una fuerza melancólica preciosa. ¡Enhorabuena por tu sensibilidad y tu voz poética!
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"Tengo el as en la manga
para marcar la suerte
de estas cartas
echadas sobre la mesa."
Qué afortunada, las bondades de la poesía…
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Muchas gracias Isa! Un abrazo 
Muchas gracias Fernando! Un gran saludo 
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Un saludo Ishmael ! Un gusto tu visita!