Luna de junio

Nos quedamos solos
otra vez,
y no somos los mismos.
Tú tan llena
y tan blanca.
Yo tan vacuo
y tan indio.
Aprendiz de silencios,
en la noche, la bruma.
Pero te nombro y rezo,
sin saberte del todo.
Y aún así
me convocas,
niña blanca de junio.
Se nos muere el otoño.
Y tú renaces, reina.
En tu anillo de sal
voy orbitando.
Y no llego a tocarte,
ni a mostrarte mi sed
de libertades,
mis cataclismos ordenados,
mis solidarias soledades,
que no matan de amor,
ni de tristeza.
Sobre la mesa
una canción,
una esperanza,
un sueño,
una tibieza…

Nos quedamos solos
otra vez,
y ya somos lo mismo.
Tú tan llena
y tan blanca.
Yo tan vacuo
y tan indio.

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Hermoso poema, Marcos!! Buenos y bonitos versos

Un saludo

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Muy hermoso, Marcos.:crescent_moon:
Un abrazo.

El poema es sutil, lleno de luz y armonía…no se puede alcanzar lo inalcanzable, pero sí sentir sus latidos , vibrar con su alma sin cambiar un gesto de cada objeto que al fin y al cabo, es lo que somos en el cosmos, simples y torpes movimientos dotados de sueños.

Me gusta la manera de escribir que tienes.

Saludos

Una preciosidad de poema, Marcos :clap::clap:

Muchas gracias Paco.
Te mando un abrazo.

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Gracias a ti, amigo.
Un abrazo

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