…
Ahora me quitaré la vida
al borde de la playa, acostado con una mujer
en su territorio arenoso y saciado,
aprendiendo a gemir en silencio
con un ángel en medio de la boca.
Cuerpo de petróleo y madera,
de aserrín y lujuria,
te llevaré a ver llover donde jamás llovió y
verás morir las hojas donde jamás nacieron.