Luces de neón

En los escaparates se desviste,
proclama su belleza sin reparo,
en penumbras avanza, y con descaro
esparce entre reflejos el alpiste.

El que la mira atónito y asiste
enseguida al encuentro, paga caro
espejos rotos por el desamparo;
quien es frágil se quiebra, no resiste.

Crucifica los humos de la hombría
salvando con susurros la distancia,
ella finge entregándose al placer.

Rehén del tiempo en una galería
donde amontona el polvo de la infancia;
se descubre él sin nada que ofrecer.

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Precioso, aunque triste, tu soneto.

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Gracias por comentar. Muy amable.

Saludos