Los ratones siguieron jodiendo (Octava real)

LOS RATONES SIGUIERON JODIENDO (Octava Real)

Sentados a la mesa una mañana
padre e hija desayunan junto a Rita
la madrastra de la joven cristiana
protagonista de lo que se cita.
Rita viendo pasar por la ventana:
–¡Un ratón y otro más!– Hasta que grita.
Ríen y luego el papá dice a su hija:
–Ve que estos no se salvan aunque elijan.–

La manda por un tubo de veneno,
y ella regresa entregando el mandado.
–Según se llama campeón y es bueno–
–Ya me los raspo esta noche obligado.–
De pronto suena el teléfono en pleno,
la joven corre saltando de lado
y escucha al novio que dice: –Más tarde,
espero que algo bien rico me guardes.–

Bajo el amparo de un árbol de mango
se fundía el aliento con sus labios.
Él decía: –“Horita me lo arremango”.–
Y la otra consentía sin resabios.
Ella quería inventar en el fango
y él se creía el astuto, el más sabio.
Se cubrían cuando alguno pasaba;
disimulando sólo se besaban.

Por el lugar Petra que iba pasando,
recordando una tarea atrasada
de todos modos a Carlos llegando
a casa esparía muy ilusionada.
Pero divisa al villano besando
a la otra mujer de lejos y nada;
explota de asombro y toda su cara
se le entumece mientras que se para.

Su vista contemplaba el atropello;
la concordia se moría en sus ojos.
–«¿Cómo es posible que todo lo bello
así lo haga trizas por un antojo?»–
Ella pensaba ya cercándose a ellos
cuando de pronto él la vió y su sonrojo,
se hizo tan pálido; lleno de pena,
por los nervios que le inflaban las venas.

Frente a frente Petra le dijo: –¡Idiota!
¡Me acabas de partir el corazón!–
La otra ni la palabra más remota.
Y él le dijo: –Esa no era mi intención.–
–¡No me busques más nunca!– Dice, frota
su nariz y sin que haya explicación,
sigue a casa en semblante cabizbajo,
reteniendo lo amargo con trabajo.

Al rato vuelve a su concupiscencia
el infiel y sin pensar en sus actos
con la otra en la suprema indiferencia
de nuevo en su cortejo hacen contacto.
De otro lado se esfuma la paciencia
y el llanto que resulta del impacto
deja a Petra que dentro de su cuarto
convulsa se despide de un infarto.

Cuando amanece todo marcha igual,
lo distinto es que Petra no se oía
y la tarde anunciando su final
también trajo una noticia sombría.
Sin invitación pasó un animal
en el novenario que allí se hacía
y el padre en su lamento profiriendo:
–¡Y los ratones siguieron jodiendo!–

David Contreras
Valencia Venezuela
(28-03-21)

Pintura: El baile de las ratas - Ferdinand Van Kessel
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Nunca he escrito una Octava real, amigo David.
La lectura de la tuya me inspiran intentar hacer alguna y en la primera oportunidad te imitaré. Esa te ha quedado muy bien enfocada, con sus versos dialogados… Me gustó.
Abrazo

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Gracias mi amigo que satisfacción tan grande recibir su apreciación. Un abrazo :venezuela::cuba: :handshake::writing_hand:

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Gracias a ti, amigo venezolano.

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Todo un arte David.
Aplausos miles y abrazos.

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Gracias querida @marttucca. Saludos especiales.:heart:

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