Locura

Las gentes ya no tenían motu proprio
confiaban ciegamente en la gran mente
que absorvía las dudas y quemaba
en fuego fatuo el dolor, la pena, el miedo

como niños reían, y lloraban…
como niños, sin conciencia
sin ver más que las sombras proyectadas
en sus mentes enfermas de inocencia

Y el urdidor reía, a carcajadas
nunca pensó que todos seguirían
sin dudar las directrices a la nada

nunca le fué tan fácil el engaño
ni en sus sueños más perversos intuía
que mostrando el sacrificio como forma
de verse liberado, triunfaría

en el abismo del “no sé” ardieron todos
felices y contentos, casi humanos
entre himnos que alababan los deshechos
ante miradas cómplices de extraños

Es Hades mi señor !!, gritaban satisfechos

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Interesante la temática:

Saludos cordiales.

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Gracias. Es lo que hay…