Llueve, llueve tan delicadamente
que nadie piensa en marejadas, torvas,
en dolientes rostros de la ceniza
asomando su pétrea efigie de ira.
Este pausado son, esta dulzura
envolviéndome con sus notas líquidas,
este arpegiado cristal de sus dedos,
que tamborilean sobre la hierba.
De la tierra un denso aroma se eleva,
un profundo perfume de frescor
y delicia, una desinteresada
memoria de los ríos más antiguos,
que, en esta mañana limpia, sueñan
desde sus más recónditos paraísos.
15 Me gusta
Dejas un petricor suave en el alma…estupendo poema
2 Me gusta
Gracias por tus palabras. Un saludo.
Rememoras en tus bellos y descriptivos versos, ese aroma único, profundo e incluso longevo de la tierra mojada, inconfundible asociarlo con determinados recuerdos!!! Saludos!!!
1 me gusta
Efectivamente. Fue en un día de tormenta veraniega. Saludos.
1 me gusta
Muchas gracias por tus palabras. Saludos.
1 me gusta
Es maravilloso tu poema, amigo.
Me dejé llevar por esas hermosas sensaciones de la lluvia al caer, los sonidos, los aromas…
Y este final, me encantó:
Pradoalto:
memoria de los ríos más antiguos,
que, en esta mañana limpia, sueñan
desde sus más recónditos paraísos.
Felicidades por escribir así!
Un abrazo, José Antonio.
1 me gusta
Ceci
2 Marzo, 2021 17:18
10
Hermoso, delicado y se sintió el olor a tierra mojada que evoca momentos inolvidables…
Besote inmenso
Gracias por tus palabras. Un saludo.
1 me gusta
¡Precioso!
Pradoalto:
Este pausado son, esta dulzura
envolviéndome con sus notas líquidas,
este arpegiado cristal de sus dedos,
que tamborilean sobre la hierba.
Esta estrofa me gustó sobremanera.
¡Saludos!
1 me gusta
Muchas gracias por leerme y comentar. Un saludo muy cordial.
Sinmi
3 Marzo, 2021 02:58
15
Una lluvia refrescante nos envuelve con tus hermosos versos. Saludos cordiales.
1 me gusta