Liebestod (Primer Acto)

“Libertad no conozco
sino la libertad de estar preso en alguien”
Luis Cernuda

Encontrábanse en el muelle… Tristán e Isolda…
¡Él con una herida… Ella con una pócima…
¡Detuviérase conmovida… Sólo por advertir la Aurora…
¡Llanto. Llanto. Llanto!: ¡¿Oh, cuánta es la sed con su amado?!
Se hiciese la sorda entonces… No lo aceptaría: Razón
no le diese a las Voces… Expectantes… Dulces… Oscuras…
“Así como a las palomas les dan pan, Is… Ceniza brindad
a las medusas…”: Abatido Tristán asentía…
Arrancase de sí pabilos cual la flor suicida: “¡Oh el otoño
ya fuese… Todas nuestras escapadas por el mar!”
¡Cuán agolpadas a sus pies están! A su amado Tristán
reclamarían… Con bálsamo y ungüentos de umbría…
“¡Alejaos! ¡Valquirias de Marke! ¡¡Alejaos de mi vida entera!!”
Con una tea las alejaría… De cañaheja se hiciese el muelle…
Para luego arrojarla a los peces… Y con prisa: “Bebe, bebe,
Tristán mío, ¡Bebe…”: Temblorosa le diese la pócima… Y
en vano a Quién rezaría…: “¡Sopla, sopla, viento! SUSPIRA Te suplico…
¡Con mi vida ciérrale esta herida…”: Nada… N A D A
Corazón consagrado a la muerte… A la nada… Balbuceos
por decir las palabras… Del amor… De la noche…
¡De a poco perdiese el latido: Comenzasen sus ojos a latir…
¡Qué azules, qué vidrios! ¡Con qué ojos contempla a su amada!
¡¡Confundiéndola con un ángel vengativo!! Isolda lo acomodase
para sí… Cual niño mimado que tras la vileza busca el pecho…
Observasen juntos el lago de los hechos… “¡Hará efecto pronto…
¡Volverá… ¡Él volverá a mi lado!” Dolorosamente para sí
pensaba… ¡Pensamientos como lágrimas… Y qué calma…
“Fueron los filtros…” Y qué calma… “Fueron los males…”
Y qué calma… Es la fe de la Madre… Que en su vientre a su hijo
teje con cuidado… “Oh, después del parto, ¡¿Por qué te amo…”
“Después de la vida, ¡¿Por qué, por qué, por qué… te amo?”
Es la noche pactada… Por aquellos que se aman… Más allá de
¡Santa Oscuridad! ¡Olvido Primordial! ¡¡Isolda y Tristán y Uno!!:
Sus ojos eran con ella… Sus manos eran con ella… Su garganta
susurrase longeva confidencia: Eva, Eva, Eva… La dueña
del silencio lo mandó a callar… Los vocablos… ¡El alma en los labios que
ella no se negase NUNCA a cerrar… “Con un beso…
Con un beso lo traeré de vuelta…”: Pensaba: Diente a diente en
la escena: Ella se obstinaba… ¡Oh, la Impotencia!
Ella lo cobijara… Sus ojos tan para ella abiertos… ¡Esferas
donde le aguardase el Misterio… Pero ¡Qué ocurrencia
la de las Moscas! ¡¡Qué ocurrencia la de sus vientres precoces
A ESTA HORA!!
Ya una ola… Todavía la primera…
Encontrábanse en el muelle… Adam y Eva…

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