Levar las anclas

Levar las anclas
traineras, perezosas,
llega el otoño.

Hacer que suenen
los remos y toletes
ahora dormidos.

Salada música
de yodo y de resacas
sin rumbo fijo.

Quiero embriagarme
del mar y del salitre
para soñar.

Sueños de niño,
en medio del otoño
ya tan cercano.

Porque la sangre
se altera con las hojas
de la arboleda.

Son esas rampas,
llamadas alamedas
que van al puerto.

Por ellas pasa
la brisa del nordeste
con sus cantares.

Aires del norte
que escapan de los versos
y las traineras.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/09/21

4 Me gusta

Muy hermoso, Rafael.

1 me gusta

Gracias Marttucca.
Un abrazo.