Legión

Abril, desapareciendo de mis venas.
Casi abriendo los recuerdos,
cercenando hipotenusas

de mis versos mal criados.

Poco a poco leo penas;
veo tanto caos absurdo,
la piedad como un indulto,
un mandato a la pobreza,
flores desfavorecidas
en un jardín condenado.

Legión vendida a los sueños,
que cambiaron el edén
por veinte metros cuadrados.
Donde se veía la luna en espejos, reflejada.

La mirada del asfalto
que también tenía dueño.
Aún mantengo el espejismo
de soñar y resistir.
Mis nubes de primavera.

Pedro… de momento

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Bello poema, Pedro.