En el tendedero, las sábanas lavadas
se secan al sol.
Si las miras ves, las manchas que quedan
… las que no se lavan.
Las manchas que deja la ausencia,
las malditas manchas de la tristeza.
Ni el tiempo ni el sol harán refulgir
el esplendor del pasado,
solo el olvido … las limpiara,
y esto lo hará… poco a poco.
La mañana las sacude y ventea …
echando los aromas del cuerpo,
echando los veleros de la madrugada.
El temblor de las sábanas dibuja en el suelo
muñecos de luz y de sombra, fantasmas
que caen de viejos sueños.