Las dagas verbales

Epígrafe:
«Las heridas que yo hago
son profundas, pero no echan sangre
» (Blas García).

Sentí el “Sectumsempra” rayándome el cuello
me hizo arder la lengua
—te pido disculpas: quise hacer una gracia y salió una morisqueta—.
Debo aprender a medir el peso de la palabra
la bendición maldita tras de ella
el interpreto de lo mudo cuando no es ufano
del silencio cuando acude a tus labios en educal reproche
tú y tus silencios que gritan
tú y tu témpano…

Debo aprender a sembrar rosas sin espinas;
rojos…
que en vez de halagar echan sangre.

Supongo —que como buen garza de pecho abierto por el dardo oscuro—
ese des-arte lo aprendí de mi padre.-

Chane García.
@ ChaneGarcia.

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A mí me hizo gracia :blush:

Iba a citar unos versos que me han encantado pero he caído en la cuenta que ya era el poema entero.
Me parece sublime, Chane. Lo he leído varias veces para atraparlo en toda su esencia.
Ya ves, esas dagas verbales se han hecho poesía. Y muy buena.

Abracitos :hugs:

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Muy buena poesía, amigo poeta. Pienso y siento que cumple su función: duele. Gracias :pray:t2:

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Una maravilla para los sentidos. Su prolijo vocabulario denota que es usted versado. Un saludo.

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¡Gracias! / Si te provocaba citar algo, lo fueras hecho —para la próxima no te coacciones je, je—. Siento que no es para tanto y más teniendo en cuenta que lo que yo hago son bocetos sin editar que, pueden o no, sonar medianamente poético.

Hace rato, le contesté a un “muchacho” que publicó un artículo en su blog acerca de Una canción es goma dos directo al corazón en donde él, desglosa anécdoticamente el significado de esa frase de esa canción de Joaquín Sabina y que Miguel Ríos la canta magistral con esa voz de papa que él tiene… cambiándole el título original que le había puesto Sabina. Contestándole me di cuenta que mi respuesta salió demasiado poética y que si a mi prosa, le hacía cortes de bisturí, lo que me quedaría es no uno sino varios poemas y lo hice…

He comprobado que, la mejor forma de poemar algo, es ir escribiendo sin llevar en la mente esa intención premeditada de que quiero poemar… cuando lo hago así, me suelto y el lenguaje surge fluido, sin trabas.

Por eso me gusta hacer poemas sin detenerme a pensar mucho… El que piensa, ¡¡pierde!!

Saludos.

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Una vez, Marlin Violeta —una amiga poetisa muy muy buena… esa caraja escribe poesía, pero cuando la lees, te da la impresión de que, a hurtadillas, estás leyendo un diario de otra persona… ella tiene ese estilo (difícil además, a mí no me sale)— me dijo, y se me quedó en la psiquis: «Poesía que no duela, no es poesía», suena fuerte, pero es así… ¡Claro!, ella lo dice porque todo lo que escribe son vivencias propias.

Una vez leí uno de sus poemas, hablaba de otra cosa muy cercana a ella, pero al leerlo, aquello, me sonó muy al amor al padre de uno y como un estupido se me aguaron los ojos porque ese poema me pegó en la madre y ella se dió cuenta… Sí, es cierto: el poema tiene que hacer un click contigo para que entonces, surja la Epifanía… ese abrir de cielos que experimentó Cristo en el bautizo.

Saludos.

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