Lámpara

Oh, lámpara,
luz que ilumina todo,
te crees exuberante y perfecta
y afirmas que tu luz invade horizontes,
¡ilumina mi alma si tanto puedes!
Erradica cada espacio
de la oscuridad dominante
y asesina a cada sombra
que corra por mis pasillos
cargando guadañas.
Invade cada espacio de mí con tu luz perpetua
y demuéstrale a mis ojos, entonces
que tú eres quien más alumbra.

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Qué finura en estos versos sobre el imperio de la duda que a veces nos atemoriza, para otros es palpable y finalmente el resto desecha.

El poeta quiere lo que busca, afianzar la quimera, resolver en todo caso la dicotomía antes de partir.

¡¡Excelente!!

Saludos

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Pareciera el monólogo de una polilla atrapada en la luz de una lámpara, buscando respuestas a su íntima atracción. Buen poema. Saludos.

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