Lamentos

En los lamentos que, irremediablemente, acabaré suspirando.

En los quejidos que de mi necia boca no dejan de sonar.

Aún espero encontrar un vestigio, un residuo,

de lo que en el pasado pude llamar felicidad.

Harto de nuevas melodías

y de nuevas personas o nuevas experiencias que probar

Me arrastro por el cieno de mi mente, antes supuestamente brillante,

y ahora lánguida, banal, aunque intenta resucitar.

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