Después de nada, lo apreciamos todo,
e primer llanto y últimos suspiros,
entre uno y otros son muchos los giros…,
alegres, tristes, de cambiantes modos.
Ese lapsus de tiempo, corto o largo
debemos disfrutarlo a plenitud,
apartando el mal, buscando quietud;
Huyendo de la inercia y el letargo.
Lamentar la existencia, son las cosas
que no debo hacer yo, tampoco tú.
Cuidarla a élla debemos como a rosas,
en noches oscuras o a plena luz.
La vida tiene cosas caprichosas…
¡Complazcámosla hasta en la senectud!
@Saltamontes (Pedro M. Calzada 27 de septiembre de 2014)
