Docemil velas lavanda
agitadas por el viento del mar,
y sobre la mesa
izada la vela blanca,
y sobre la vela de hilo blanco
el vino y el pan.
Las velas verdes de la parra
ennegrecen al sol,
van nadando sobre el mar del aire
y la vela de tu voz
portada por el mismo mar
al puerto de mi oído llega.
Arriad las velas, silencio,
barquito velero de vino y pan
¡cómo te quiero!
Cómo te haces pequeño
entre las palabras del mar,
oleaje del mar, arrullo de sus palabras.
Corazón, vela de grana,
ve hacia allá, hacia su boca,
y que me eche a pique el coral blanco
de sus dientes,
y qué feliz sería entre las sirenas
sin más velas que izar en el fondo de su mar.