La tarde nóctifuga

La tarde ya se ha ido
de ella apenas queda la tulicidad de un vestigio celeste
noctífugo
minusculizándose por grisáceos nubarrones que lo ahuyentan.
Del rosicler que hasta hace poco ardía
no queda la brasa
ni la sombra tibia del recuerdo.
Aquí se ve que hubo luz
y llenura certera.
Ahora Nix abre sus brazos
amortajándonos de túlicas tinieblas
deambulan las figuras espectrales.
Los seres
que viven de la luz
se refugian en sus acocleadas conchas.-

Chane García.