La sucursal del cielo

¡Ah…! En las postrimerías de este saliente enero
el otoño forzado por la friolenta sequía
extiende sus descoloridas natas
amarillentas hojas arcedecientes
que se craquelan amarronadas
en la decadencia de una enrevesada parra antigua
de xantófilas bermejas aún de renuentes.
Sí, esta es la ciudad de las estaciones solapadas
deshojes, sequías y primaveraciones
acontecen todas de manera unánime
en la intersección de un mismo punto.
Razón tienen los cronistas en llamarte “La sucursal del cielo”
amorfa como en la quebrada hermosura de un dédalo
toda una ciudad infernal
poblada de gente angélica desalada
cargando una marusa de sueños rotos
y un estómago vacío
lleno sólo del rugido del hambre.-

Chane García.
@ ChaneGarcia.

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