Por los raíles rotos,
con el motor estropeado en la garganta
alimento palabras espejismos,
oasis que no calma.
Se detiene el rostro en las rejas oxidadas,
los ojos se han roto,
la fuente está agrietada;
el jardín paraíso se ha convertido
en un desierto de arena infinito
que aún abraza.
-duele demasiado la mirada cuando el fuego ha hecho cenizas de la mañana-
Pero el día llega con sus garras,
y se hace abismo frío con fondo de agua.
-el salto es la ventana; el temblor está agotado de asomarse en vano a la esperanza-
Aciaga fortuna que ennegrece la piel
en la plasticidad cansada.
-Es tan necesaria la otra mirada, muerta en la caricia, viva en el dolor…-
Reposa el corazón:
en ese mísero recuerdo tenebroso,
revive la distancia despiadada
hasta hacerse inmortal.
Tu pluma tiene la capacidad de de embellecer cualquier tipo de sensación, y creo que por eso mismo también de transmutarla. Aunque pareciera quedarse allí,tristeza, toda engalanada.
Poema lleno de recursos y arte. Original y bello querida Ze. Siempre es renovador leerte.
Un saludo!
Hermoso, sencillamente!!
“Se detiene el rostro en las rejas oxidadas,
los ojos se han roto,
la fuente está agrietada;
el jardín paraíso se ha convertido
en un desierto de arena infinito
que aún abraza.”