La noche

Nadie, ni siquiera la luz de la luna,
besa tan suave,
Cuando siento tus labios
despertándome de mi sueño de ave.

Tengo tanta suerte
cuando te veo,
que hasta la estrella fugaz
me pide a mi un deseo.

Mirarte es ver
a la vida que me guiña un ojo.
En la lluvia de tus cometas
me ilumino y me mojo.

Sentir es un viaje
adentro de otro.
No hay mejor paisaje
que tu rostro.

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Aclaración :este poema ya lo publiqué en el antiguo poemame pero le conservo mucho cariño.

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Qué hermoso, Martín! No me acordaba de haberlo leído en el otro Poémame…
Suavidad y ternura en esos versos.
Me alegra siempre encontrarte por aquí, querido amigo! Un abrazo fuerte para el otro lado del charco! :hugs: :smiling_face_with_three_hearts:

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Gracias por estar siempre, querida amiga. Te mando un abrazo grande a la distancia. Cuidate mucho.

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No lo recordaba del otro Poémame.
Pero decirte que me ha gustado leerte.
Abrazo.

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Muchas gracias, Marttucca. Abrazo!

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