Aquella niña del cuadro imposible,
de aquellas paredes hoy más tiernamente imposibles,
aquella niña que sonríe con su verbo de fresa,
que resucita con los ojos,
que observa como las hormigas observan
derramarse el vaso del invierno,
aquella niña que crece con un beso en la mano,
con la leyenda de las bicicletas
durmiendo a solas en el trastero,
aquella niña que sabe que anda el miedo en las escaleras,
que vacía sus labios en un dios menor con bastón y boina,
aquella niña de ayer sentada en los brazos largos,
como breve columpio sonriendo,
aquella niña, más tarde,
con su mirada mar y bosque amaneciendo,
sigue siendo el eco de aquel cuadro imposible,
la niña que sonríe,
que resucita con los ojos.
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Sublime! qué maravilla!
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Muchas gracias Tali!
Encantador.
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Muchas gracias, Artemisa! ![]()