La muerte del poeta

I

Ahora mi boca

solo recita en tus labios

y mis manos

solo escriben en tu piel

Mis promesas

son monedas

y mi camino

ahora tiene casa.

Mi locura esta presa

en tus manos tibias,

no importa escribir

es tiempo de vivir.

que ya no a de despertar jamás.

Se tomó la última taza de café,

abrazo un libro para fingir que leía,

puso los dedos en alguna pagina

y se echó a dormir.

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Gracias por leer, un brazo.

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