La luna, el sol

Llega la luna con su secreto
en el refajo de su falta
victoriosa ella de su batalla
pues a él logra eclipsar
con su belleza;
a veces triste y afligida
se presenta entre los quebrantos
de las nubes alborotadas
que su presencia quieren ocultar;
otras simplemente ni aparece
porque él su palidez
pinta de azabache o de rojo pastel
dejándola en su desierto de negrura
lamiendo sus penas.

Él se retira a descansar
cuando cansado de batallar
en el horizonte azul de su mirada,
anuncian la presencia de ella
en su espalda jorobada;
él camina en las horas del día
acariciando las olas del mar,
calentando la frescura de la noche,
a veces llora
refrescando su calentura,
otras veces las tristes nubes
le piden que derrita
el glaciar de su cordura
que él después ha de secar.

Tanto ella como él
se complementan
sin importarles la discrepancia,
entre femenino y masculino,
en la espera del mañana
que pasará y otro vendrá
donde ellos su huella
dejarán.

Del Poemario El Eco del Tiempo
Pippo Bunorrotri

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