Mientras se deshace el moño
y con los ojos como escarpias,
rompe la tregua
y se saca de encima
el drama con las garras.
Nasdrovia, dijo,
la última se te atraganta,
te deja a medio sorbo,
fogonazo
y gloria bendita
ver a la dragona volar
y volverse del color del cielo.
