Tenía una niña
escondida tras mi costilla
izquierda.
Acurrucada sin hacer
ruido, provocó una tormenta
Amazónica.
Y convirtió la piel
que habito en un
mapa que navegar.
Tenía una niña
escondida tras mi costilla
izquierda.
Acurrucada sin hacer
ruido, provocó una tormenta
Amazónica.
Y convirtió la piel
que habito en un
mapa que navegar.
Tenía una niña
escondida tras mi costilla
izquierda.
Precioso poema. Me gustó mucho esta imagen primera.
Saludos ![]()
Muchas gracias, horten por entrar en mis letras 

Excelente metáfora. Un gusto leerte.
Un placer que te guste, Lucía. Gracias
