La ciudad sin ojos I

La ciudad sin ojos se desmelena, aturde:
Trasgo. Espelunca. Locura.
La furia brama por mil carburadores,
monos aulladores,
que un guardia dirige a toque de silbato,
jusqu´à ce que, fou de rage, il craque, éclate.

Mujeres elegantes postulan por la calle:
aguantan frío y batahola,
lucen el oro y la cianea,
el diente enseñan y ruborizan la mejilla;
óbito, predio y estipendio asolan,
cual ascidios que viven en la roca.

El abrigo decoran con profusión de pegatinas,
segunda piel, visón, cálido y mullido.
Lucen el lirio impoluto de la sonrisa
y hacen ruidoso arqueo de alcancías.
Su bondad sorprende en el río de bronce
como una flor que flota en la ignominia;
del hambre que hincha la barriga
libran a miles de infelices,
si arriesgan su dignidad al frío.

(Poemas interiores)

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El oficio está, dejando la feminidad en el rubro y a centavos para coronar.

Buen poema!!!

Saludos, José Manuel.

Gracias, Martín por tu visita, compañero poeta

Leerte es un aprendizaje continuo.
Un poema espectacular, Jose :clap:

Gracias, Walla. Qué tengas un buen día :hugs:

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Gracias por tu comentario, saludos y buen dia

Que versos más intensos y profundos con un dolor intrínseco del quehacer humano, poeta!!!:hugs::hugs:

Gracias por tus palabras, Ana. Saludos cordiales

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Magnífico poema! Me gustan también estos poemas inhóspitos de la ciudad…
Abrazos, amigo!