La casa del sur

…

Mi cuerpo lleno de humedad. La mitad de mi alma
ha emigrado sola y la otra ha fallecido.
Mi cuerpo avanza hacia la eliminación sucesiva.

A pesar del dolor, de la mano sudada y llena de saliva,
a pesar de las posibilidades en contra;
a ti mi niño de cuatro letras con esta ternura infinita
recibe mis palabras de hombre desde mi raíz, desde mi pasaporte;
desde la tierra de la cual soy embajador:

(…)

No tengo intenciones de errar
por los territorios vagos.
Escribir, sacar palabras de mi lengua
no me aleja del dolor,
no me salva,
si acaso es una declaración de guerra.

es una pausa al dolor,
al sumergirme en las aguas pantanosas
de lo que puede decir un párrafo.

Me rompieron las manos, las uñas, los dedos
los ojos y los días.
Son semanas que he pasado así.
Los niños están hartos de mí
y de sus días asidos en un cuarto oscuro.

Les digo que no me sale nada,
que no puedo hacer nada,
que no quiero hacer nada.

¿Qué podré hacer con todos estas semanas un tanto muertas?

(…)

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Excelentes letras, poeta!!!

"Me rompieron las manos, las uñas, los dedos
los ojos y los días.
Son semanas que he pasado así.
Los niños están hartos de mí
y de sus días asidos en un cuarto oscuro.

Les digo que no me sale nada,
que no puedo hacer nada,
que no quiero hacer nada."

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punzantes versos amigo, tremendo tu poema !

Me rompieron las manos, las uñas, los dedos
los ojos y los días.
Son semanas que he pasado así.
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Bellísimos versos!!!, tan desgarradores y punzantes, como tiernos, sumamente tiernos reflejando en su simbiosis una profunda desolación, poeta!!!

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Un gran poema, doloroso, desgarrador, muy bueno. Saludos

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Es muy bueno tu poema.
Saludos

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