La carta

Hoy con el tiempo vencido
y la mirada perdida
del alcohólico redimido
solicito tu perdón.

Doblo la hoja escrita
encorvando mi vida
ensobro y franqueo
esperando tu razón.

Y pasa el tiempo silente
indócil a mis sollozos
llenando botellas vacías
con las lágrimas de mis ojos.

En mi buzón, la esperanza
la duda, la desazón
ya en mis manos temblorosas
tengo tu contestación.

Y se rasgan a un tiempo
el sobre, el alma y el cuerpo
para siempre ya pierdo
todo anhelo de salvación.

Remitiré tu carta a la parca
que no demora respuesta
verás que presta envía
a la muerte más impía.

Y en estas dantescas escenas
entre aguas y muros ardientes
entre dientes musito, exangüe
la penitencia de tu perdón.

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¡Gracias Nora por tus siempre hermosas palabras y ahora además, oraciones! Soy católico, pero he de decir que aunque admiro a los poetas místicos (¡qué poeta no lo haría!) no soy demasiado practicante. Creo que la oración puede ser un Salmo, ¿es posible?.

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Cristalina como agua de manantial, Nora.
Besos para ti y espero que tengas un buen día.
Andrés.

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Muy bella oración. Saludos poéticos.

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Nunca vi el poema como una oración, pero… sí, pensando en el tiempo y en el cómo lo creé fue más bien eso, una oración, una súplica.
Gracias Sinmi, por tu aportación.
Saludos poéticos.
Andrés.

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