Hoy con el tiempo vencido
y la mirada perdida
del alcohólico redimido
solicito tu perdón.
Doblo la hoja escrita
encorvando mi vida
ensobro y franqueo
esperando tu razón.
Y pasa el tiempo silente
indócil a mis sollozos
llenando botellas vacías
con las lágrimas de mis ojos.
En mi buzón, la esperanza
la duda, la desazón
ya en mis manos temblorosas
tengo tu contestación.
Y se rasgan a un tiempo
el sobre, el alma y el cuerpo
para siempre ya pierdo
todo anhelo de salvación.
Remitiré tu carta a la parca
que no demora respuesta
verás que presta envía
a la muerte más impía.
Y en estas dantescas escenas
entre aguas y muros ardientes
entre dientes musito, exangüe
la penitencia de tu perdón.