Tiempo que vuelve al tiempo,
camino que es una brizna de soledad enemiga
de todo lo que había sido mi vida y el silencio
apenas una noche oscura ,sigilosa y cautiva.
Amor que rompe todos los abriles de mis entrañas
y pasea bajo la huella del pasado,
para ser de el hueco del aire sus fronteras
y el último segundo por este mundo arrollado.
Libre de que mis pasos fueran arrecifes en el alma,
libre de que fueran versos mutando sobre mi boca,
libre de compartir con el miedo el sueño de la sombra
que aún palidece tras el lento caminar de mi gaviota,
Mundo que vuelve al mundo
y me regala cada noche una primavera,
testigo ingrato y profundo
del artificio y del gozo que nos queda.
¡Ya estás tardando poeta
en cantar a la vida tu saeta!