La caja

podrías rasgarme los ojos
y rebuscar entre la sangre el lugar
donde se producen las lágrimas
que ya no encuentro,
la caja que guarda
todas las cosas que nunca confesaré
y parece esconderse a través de mi cobardía,
la habitación que rebosaba minutos de mi vida
y maceraba los instantes como el buen alcohol
que embriagaba cada una de mis noches
con todas las cosas nobles
que ahora me hacen desaparecer
entre las sombras;
sin salir a fuerza de todas las luces,
siempre podré despedirme
sin decir la verdad:
hace mucho que se marcharon
todos mis esfuerzos por la decencia
y cada vez que lo intento el vacío se repatría,
no hay nadie por quién quiera rezar
y no hay nada en los resquicios
de mis buenas intenciones;
estoy aquí pero aún no he llegado,
a veces parece que no he salido
del lugar donde me haya metido,
la gente comienza a cuestionarse
de dónde vengo porque me han visto
pero no encuentran eso
que me une a su recuerdo;
podría reescribir mis excusas
pero ya he perdido algo:
todas las cualidades de mi humanidad
se han esfumado,
me han dejado sin la posibilidad de redimirme;
es mejor la huida que cualquier alternativa
que me recuerde lo que he querido
sin saber muy bien cómo.

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Este poema lo veo como una huida hacia delante, como un intento de redimir las equivocaciones, que en algún momento dieron lugar a lo que eres ahora. Quitarte la piel y convertirte en una nueva persona. Me ha gustado esa transición, entre lo que hay fuera y lo que queda dentro. Buen poema. Saludos.

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