No deja de lloverme la boca.
Se inunda, no es capaz de retener
cada gota con tu nombre.
Fui castor y reforcé la presa
con ramas de ausencia.
Guardé tus cuatro letras
en una caja de cerillas.
Le prendí fuego.
Pero sigue lloviendo.
No deja de lloverme la boca.
Se inunda, no es capaz de retener
cada gota con tu nombre.
Fui castor y reforcé la presa
con ramas de ausencia.
Guardé tus cuatro letras
en una caja de cerillas.
Le prendí fuego.
Pero sigue lloviendo.
La lluvia y el fuego que limpian … renovar.
Besitos (hoy en salado
) de vino y queso.


¡Uf, hermoso!- Lo resaltaría todo.
"Guardé tus cuatro letras
en una caja de cerillas.
Le prendí fuego.
Pero sigue lloviendo."
Tan opuestos y tan complementarios… como esas tapitas que acabas de dejarme por aquí… ¡mmmmmmm, qué ricaaaas!
Horten, necesitamos ya mismo hacer una oda a la comida, como aquel vaso de leche, ¿te acuerdas?
Me encanta recibirte por aquí, Lucía.
Siempre riegas con cosas positivas por donde pasas 






Síiiii, la comida se merece odas y odas y más odas 

Ya mismo hay que ponerse con ello
Le doy una vuelta con cuchara y tenedor de palo y “té” digo "algo-ndigas " 




Ni el agua ni el fuego a veces sirven para borrar todas las huellas. Hermosísimo 
Hermoso poema, increíble.
Gracias por compartirlo
No prende la caja de cerillas en tus húmedos y románticos versos, y es que alcanzar la cima del olvido para descender sin su sombra es casi misión imposible, poeta!!! 

AAGGGJAJAJAJ, QUE ME ATRAGANTOOOO 








Eres única
Y ahí siguen, son parte de la vida. Y al final se mecen con los elementos, aunque no queramos.
Gracias por tu visita, un abrazo de agua fresca 




Has bordado la esencia en tu comentario, compañera. Muchísimas gracias, eres un sol 





Gracias a ti por dedicarle tu tiempo 
Feliz domingo 
Gracias por venir, Noracris.
Un abrazo entre agua y fuego para ti 
Hay gotas con nombres que se resisten a ser retenidas… por mucho que queramos… porque siguen lloviendo y lloviendo… una y otra vez. Besitos, Jana.

Eres muy original en tu poesía, amiga!!
Siempre me trae soplos frescos!!

Precioso! 



(No me olvido de lo nuestro, a ver si viene la musa…que se fue de finde! 
)
La candela no quema lo que sigue vivo, solo la purifica. —aplauso con cien estrellas—
Qué comentario tan tuyo, Carmen. Haces suaves las aristas más duras.
Besitos en cascada 
Jejeje, pues más frescura que te devuelvo en este abrazo llenito de gratitud, amiga 
PD: te comprendo perfectamente. Los poemas tienen que venir súbitamente, como el humo cuando se arremolina en las hogueras. Son motitas brillantes que nos tocan cuando ellas quieren 



Cien estrellitas de vuelta con un abrazo, compañero.
Te deseo una semana preciosa 