La Bailarina (Prosa + Quintilla)

La Bailarina

Parecía una noche cualquiera, de una semana cualquiera.

Estaban en el largo salón, su madre, la “señora de la casa”, su padre adusto, su hermano silencioso, su tía “la crítica”, su tío “el intelectual” -pura fachada-, su primo “el sibarita”, y unos 6 o 7 amigos de sus padres. Gente de “alcurnia” -decía su madre- y ella se preguntaba si quedaba otra persona en el planeta que utilizara esa palabra.

Estaban allí para visitarla a ella, en teoría, pero no públicamente. Era sencillo y complejo al mismo tiempo. Hace menos de 10 días había sido dada de alta de un pabellón psiquiátrico, de lujo, por supuesto.

Después de 4 meses. Cuatro meses, ¡eh! No 4 horas, no 4 días. 4 meses.

Había sido internada después de muchos problemas que incluyeron 2 intentos de suicidio. Si no fuera suficiente, hubo un tercer intento fallido, durante su hospitalización, bajo “estricta vigilancia”.

Así que todos sabían a qué venían, pero nadie lo decía.

Su madre quería convertir esa pseudo bienvenida en una reunión de canapés, vino francés y chismorreo. ¡Bien por ella!

No intervenía en la conversación. Divagaban, hablaban de música, de política, del clima, de los vecinos de Piso 9 (¿cómo es que ahora aceptan a cualquiera en el edificio?)…se levantó y se sirvió un whisky…miró hacia su madre. Las miradas se cruzaron. -¡Vamos a ver si ésta es capaz de decir delante de todos que no puedo mezclar alcohol con los medicamentos!-

Silencio sepulcral.

Se sentó de nuevo. Apuró el trago antes de que el hielo lo diluyera. Ni tan rápido como un vaquero en película del oeste, ni tan lento como una “niña bien”.

¡Ah! Pero es que, en primera instancia, una “niña bien” habría elegido otra bebida, no whisky.

Se sirvió otro trago.

Para el tercero, los demás, que había comenzado antes, ya llevaban 6 o 7. Menos su hermano. Su hermano no bebía. Era la mirada que rehuía, para no ver el dolor, mezclado con preocupación y lástima.

Al fin, la tía, ya ebria, tratando de mantener una voz “elegante” a pesar del alcohol, espetó:

-¿Entonces estás bien ya? ¿Qué planes tienes? ¿Volverás a bailar?

La mano de la madre temblaba tanto que colocó la copa en la mesa, esperando expectante.

-Sí, claro -dijo- Volveré a bailar. Es para lo que sirvo. Es lo que soy -agregó- Cuando bailo siento que puedo volar. Es la mejor sensación del mundo.

Se levantó, se quitó los zapatos, e hizo algunos movimientos clásicos, dio unos giros, y entonces, con tres hermosas piruetas atravesó todo el salón y se lanzó por el enorme ventanal, desde el PH…siendo estrictos, desde el piso 21.

   Bailarina que sueña
   con volar y volar,
   no la puedes atar,
   de su mundo es la dueña,
   ella es de brisa y mar.


ALDA

(Prosa Poética + Quintilla Heptasílaba - abbab)


La Bailarina - Prosa Poética -Quintilla - 30-10-2020

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Ufff

Espectacular final para este interesante relato.

Muy bueno amiga !

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Cautivante prosa de trágico final envuelto en sutilezas…muy bueno,Alda! Abracito de soles!!

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¡Mil gracias!
Tu opinión es siempre importante para mí.

¡Saludos y abrazos!!!

(P.D. Es, lo que yo llamaría, una “recuperación”)

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¡Gracias, querida Silvia! ¡Me alegra que te haya gustado!
¡Siempre pendiente!

¡Besos de :sunflower: :sunflower: :sunflower: !!!

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Siempre he pensado que una buena forma de morir es haciendo lo que más guste y volar bailando o bailar volando con público boquiabierto ha sido un final de impacto. Interesante combinación de estilos literarios.
Abrazos Alda!!

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Prosa y Quintilla, La una colmada de interesante y bello, aunque triste contenido con un final impactante, y la otra magistral quintilla como complemento admirable.
Fuerte abrazo, amiga Alda.

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¡Me alegra que el final te haya gustado!

Casi siempre que escribo prosa, trato de obtener un resultado similar. No necesariamente de muerte, sino de incertidumbre o sorpresa.

Besos :sunflower: :sunflower: :sunflower:

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¡Mil gracias, mi querido (perdido) más nunca olvidado Pedro!
Sabes que tus comentarios siempre me interesan. Y siendo tú tan bueno en prosa.

¡Mil gracias! Te envío besos y bendiciones! :sunflower: :sunflower: :sunflower:

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Las gracias a ti, querida amiga.
Por tus bellas obras.
Abrazo

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Gran cierre para esta prosa tan cautivante. Me encantó, poeta.

"Se levantó, se quitó los zapatos, e hizo algunos movimientos clásicos, dio unos giros, y entonces, con tres hermosas piruetas atravesó todo el salón y se lanzó por el enorme ventanal, desde el PH…siendo estrictos, desde el piso 21.

Bailarina que sueña
con volar y volar,
no la puedes atar,
de su mundo es la dueña,
ella es de brisa y mar."

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Muy bueno! me gustó mucho!!! :clap: :clap: :clap:

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¡Gracias, mi corazón!
Encantada de tenerte por acá y de que te haya gustado.

Besos de :sunflower:

¡Muchísimas gracias, Lucía!
Me encanta verte por acá, y me encanta mucho más que la historia haya sido de tu agrado.
¡Bienvenida siempre! :sunflower:

¡Me alegra mucho que te haya gustado!
Un fuerte abrazo :sunflower:

Un relato que te atrapa y que deslumbra belleza.
Un abrazo :hibiscus:

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Me gustó mucho pero el final me dejó sin aliento !!! :cry::cry::cry:

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Un relato que atrapa desde el principio! Y el broche final, esa hermosa y cuidada quintilla…
Me gustó mucho, Alda!
Siempre experimentando, querida amiga.
Abrazo superfuerte!:sparkling_heart::sparkling_heart::hugs:

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Magnífico relato con magnífico colofón :clap:t2: :clap:t2:

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Preciosa prosa poética, @aldanalisis . Siempre nos sorprendes con grandes e innovadoras composiciones. ¡Abrazo!

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