Introducción a la evidencia

Tú sabes que detrás de cada primavera
no hay misterio que abarque el astro de la luz,
las ráfagas de dedos, los generosos cuerpos
que sulfuran el sueño y lo remueven,
alternando vacíos con copados abismos.
Desde ahí las tinieblas besan el cielo inmóvil
de los árboles.

Nadie irrumpe en visiones, ángulos intrincados,
perpendicular luna, ¿qué órbita es la primera?
En la pluma también laten los universos
con uniforme.

Tú trajiste el fantasma
que no detecta el miedo, no.
Tú trajiste este miedo que no responde.
Ahora estoy tan cerca del espejo,
que intento lo imposible por no perder de vista
el objetivo.

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