Inteligentes

Inteligentes fueron los profetas,
que reprimiendo nuestras emociones
obedientes salimos de cojones
tal que fuéramos hechos en probetas.

Porque claras tenían ya sus metas
nuestros padres obviando sus marrones,
a base de pegarnos bofetones
sin razón aplicando sus recetas.

Hoy la vida no corre, sino vuela
y el tiempo que se elude en conjeturas
seguro que jamás se restituye,

pues por entre los dedos se nos cuela
muchas veces pagando las facturas
en las que nuestro sino se zambulle.

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