Insomnios

Los deseos, deambulan insistentes
en los espejos de la mente.
En mis sueños nocturnos,
un rostro amable me sonríe
y adivina mis insomnios tristes.

No estás aquí, no te conozco aún,
pero te siento y te necesito
en la dulzura de una vejez segura.
Te he visto visitarme en las hogueras
y en los amaneceres, cuando toda la mar se agita
y me subyuga.

No te conozco amor; aún no te he visto,
pero te espero en mis soledades
y en las cosas dulces que suplican.
Debes llegar muy pronto
antes que los vientos impredecibles
soplen inclementes,
sobre las velas encendidas.

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Me encanta el final de tu poema.
“antes que los vientos impredecibles
soplen inclementes,
sobre las velas encendidas”
Besos

Delia: Gracias por pasar.

…¡Pero, qué poema más lindo has excrito, Lucia.
Felicitaciones.
Abrazo

Gracias, querido Pedro. Un abrazo.

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