Inmisericordes

Fuertes y gruesas murallas encierran
en círculo cerrado el patio cóncavo
donde a la entrada el águila atlética
levanta con altivez su gran antorcha
que con luz purísima podría llenar,
deslumbrante hasta la noche más negra.

Malditos sean nuestros errores grandes
porque por ellos nos arrojarán lejos.
Llevados sin piedad hasta las tinieblas
donde reinan las cucarachas inmundas
que corren atraídas por los crueles ayes
almas que en las obscuridades tiemblan.

Inmisericordes son siempre las muertes
que dolosas dejan en las impuras tierras.
Como esas efigies de adustos guerreros
que fueran alzadas y armadas en piedra
aunque día a día se vuelvan arenisca,
dejando al aire la fatuidad de guerras.

Oh esas glorias y vítores pútridos
que sus olvidados loores canturrean,
aunque dejarán los corazones secos,
por las terribles y sangrientas peleas
y en nos sufriendo los hoscos tiempos
con el sabor acre y regustos de arengas.

inmisericordes
Pixabay/FreeImages

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