Soy un ocho acurrucado
Un ovillo entre laureles
El infinito con hastío.
Sí, aún te quiero

(Pero tú… tú ya te has ido)
Soy un ocho acurrucado
Un ovillo entre laureles
El infinito con hastío.
Sí, aún te quiero

(Pero tú… tú ya te has ido)
Sabes, tengo un poema que acaba igual!!
Lo tengo publicado en el antiguo Poémame.
Oh!! Qué preciosura, Jana!!Me encanta!


¡No me digas! Qué coincidencia. Supongo que las partidas súbitas cuando aún permanece el recuerdo y el sentimiento son más frecuentes de lo que pensamos. Gracias por tu comentario, tendré en cuenta esta telepatía 
Me alegra, María. Un abrazo infinito para ti 

No se puede decir más con menos. Eres ese infinito , expándete , las salidas son y están donde menos esperes …


Me acabas de hacer un abriguito con tu comentario. Gracias, salerito, siempre tienes el toque “Horten”, que lo asocio a mermelada, vino y miel 

tan bellos versos !
querer así, hasta el infinito y más allá !
Justo así: “hasta el infinito y más allá” 
Muchas gracias, Alejandro. Besitos
Muy lindo. Saludos cordiales.
Oh! Gracias, compañera 
Hasta el infinito tiene fin. Qué bueno!
Hasta el infinito cae agotado.
¡Un saludo! 