Iano

Duele -
Hermosamente es que duele,
La melodía que eligió nuestra aventura,
Los largos dedos de la lluvia
Sobre tus ojos cansados como holanes,
Emigrar a otra persona,
Sin tu explosión de colores,
A un territorio donde no vivas
Dentro de mi…

Y es que todas las noches
Huelen a ti,
A ese rojo revestido de negro
Del mismo negro de tus ojos perpetuos -;
Quizá de nuevo sea Enero,
Un nuevo día,
Dónde cultivar caricias poetas
O perseguirnos en la dicotomía
De un triste piano,
Cuando suspira el geranio
Al presentir al colibrí,
Y detenernos quizá si fuese seguro,
En la física de un éxtasis
Y en el espiral de una caricia.

Son tantas puertas
Y el miedo a inventar una historia,
El abalorio de silenciar al tiempo,
Y sostener tu rostro entre mis manos,
Y es que me embarga -
La obsesión como jinetes de niebla
merodeando tu tacto.
El infinito -
Y el placer de sentirme erróneo,
De sentirme herido,
Apetecible
Para la inconveniencia,
Un desvarío
Y el patrimonio de nuestras horas felices
Un campo de girasoles
Y una línea divisora
Entre tu boca y la mía

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Muy inspiradores y hermosos versos. Saludos.

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Muy bello leerte.

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Un poema muy hermoso, compañero.
Saludos!

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Guau…dominas bien ese diálogo interno que galopa entre metáforas para describir el peso del existir, el amor y el desamor, sin descubrirte del todo, aplausos.

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