Están tristes
las hortensias esta tarde.
Hace tiempo que las riego
con silencios
de tierra calcinada.
En sus parterres derruidos
sembré semillas del olvido.
Ahora, sus bellos pétalos
yacen descoloridos
en mis manos.
Y exhalan
existenciales dudas
en su aroma decadente.
Están calladas.
Mi tenue voz no alcanza
a despertarlas.
Quizá de ausencia azul se mueran…
Quizá de soledades rosas…
en su rincón
umbrío del jardín.
Tras ellas,
respira a duras penas
un rayo de sol abandonado.
Y en sus sombras
desgastadas
sobrevive algún recuerdo.
La desazón tiembla en sus hojas.
Azul suspiro…
El desaliento dibujado en una flor.
(Tal vez aguarden
en el borde de la noche
a que una mano generosa
las haga de nuevo revivir.)

(Este poema se publicó en el antiguo Poémame, en noviembre de 2019. Está dedicado a mi amiga y compañera nuestra, Hortensia Márquez, @horten67 y a su bella poesía, con todo mi cariño.)
Foto: Ai Yokkaichi, Mie Japan











