Hogueras

En la decrépita casa,
sin apenas ventanas
y de angostos pasillos.
Se fomentan rituales
de adoración mística
a ciertos libros;
Zafias novelas, miserables poemas,
de cuyos autores
es preferible olvidar su nombre.
Queman las páginas
de sus intolerables obras,
para que nadie rememore
una frase, un verso.
Yo todas las noches
les dejo mis escritos,
frente a la corroída puerta,
para que continúen
alimentando sus hogueras.

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