Historia de una indecisión

Vendaval imprevisible,
alzas incauto las cenizas
que revisten mi memoria.

Marea de luna llena,
golpeas contra esta coraza
inclemente, atrevido.

Bifurcación del camino,
oculta entre los olmos,
sinuosa, fascinante.

Desvío la mirada
un instante, el más ínfimo;
para el corazón, una eternidad.

Las ánimas a lo lejos
entonan distinta melodía,
y yo apresuro el andar.

Se marchitan a mi paso
brotes tiernos y juramentos.
Mis huellas, imborrables,

y la brisa, vacilante.
Cada noche es más fría,
cada paso más agotador.

Odisea ineludible,
mi esperanza deterioras,
solo aparentas ser ilusión.

Un gorrión se posa y canta,
devuelve risas y color,
mas la suerte me abandona,

me dirijo al norte, él al sur.

Pronto se unen los mirlos,
los jilgueros, los estorninos,
migran todos hacia el sur.

Mis latidos aceleran,
la vida escasea,
el sendero ya es de tierra, irregular.

He llegado así al final,
y sin embargo, no hay alivio.
Este no es mi destino.

Dos olmos derribados
en medio yacen del camino,
impenetrables, inamovibles.

Y se escuchan gritos,
blasfemias y alaridos
concebidos en mi voz.

El corazón me arroja al suelo,
sus bramidos, inaudibles,
desisto ante la tormenta, abatido.

Mas cómo pasa el tiempo
y al primer destello de la aurora,
la calma se asienta.

Calidez entrañable del otoño,
ahora lejana en el horizonte,
hacia el sur.

Entonces amanece,

y las pupilas resplandecen,
detrás, la melodía, distante.
Aún distingo a los gorriones.

Empiezo a correr.

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Es un placer para la palabra, y un grato viaje para la lectura poder leer algo tan bonito y sentido.

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Y qué maravilloso encontrarse con una comunidad tan amigable! Bienvenidas seamos entonces :smiling_face_with_three_hearts:

Agradezco mucho tus palabras, me animan a seguir con los versos, un gran saludo!