Helado de fresa

Diana se empleó como secretaria de Ignacio. Compartían el mismo buró sentados uno frente al otro. Astuta, descubrió que lo deslumbraba…, era tímido y evitaba mirarla a los ojos, lo que despertó su picardía. Cada mañana compraba un barquillo de helado de fresa y sutilmente le hacía pases de lengua moviéndolo con mano delicada, sin dejar de atisbarlo. Nervioso, al ponerse de pie le era imposible ocultar su excitación. Diana sonreía al notarlo. y cada día tomaba el helado con mayor lascivia. El enloquecía, siempre lo mismo, hasta aquella mañana que bruscamente cerró la oficina y …sin oponerse, ella sustituyó el barquillo de helado por el cucurucho de Ignacio.
@Saltamontes

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