Hay calma chicha

Hay “calma chicha”,
decía el marinero,
al no haber viento.

Pero la pesca
espera que yo acuda
hasta la playa.

Iré con remos,
bogando con mis manos,
poquito a poco.

Así, despacio,
siguiendo la corriente
lo lograré.

Para la vuelta,
si logro buena pesca,
será más fácil.

Por la ribera,
muy cerca de la orilla,
lo intentaré.

Aprovechando
que suba la marea
en ese tiempo.

De todas formas
si pesco, me conformo
con cualquier cosa.

Porque preciso
vender los calamares
a un precio justo.

De esa manera
podré ver la sonrisa
de mi familia.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/09/22

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