Conectado al cordón que lo sustenta,
nada sabe del mundo y de sí mismo,
pugna para salir con el mutismo
de una mente en blanco y boquita hambrienta.
Halla el cobijo de la piel materna
y de sus pechos el dulce nutriente;
sorprendente manojito de gente,
que recién estrena la vida externa.
Derek le han puesto, sus padres, por nombre;
hombrecito de semblante moruno,
parecido al padre como ninguno
sin intentar negarlo aunque esto asombre.
Se le sale la babita al abuelo
que en esta semana de cumpleaños,
escala los ochenta y un peldaños
y estrena bisnietos sin de desvelo.
03-04-2026
Edel@vateignoto
