Fulano fantoche

Suena enfermo, lo sè, pero y por si acaso, cubro la obscuridad con el ardor de mis sonrisas, abro mis alas heridas hacia la hermosa noche, y desmigajo como cosa de nada, el ensueño lesivo y artista, entre las blancas playas de mis pasiones.

Hoy desperté dichoso de un sueño tan prolongado, restaurador, idílico como un olivo. De pronto, olvide que alguna vez me hicieron, que alguna vez sufrí… oxide de mi mente, el discurso de la sociedad, los números, las fotos, los papeles con sus firmas, las terribles cuentas y el desgaste de la media.

El sol saludo mi alma desde la ventana, y un halo de luz, acaricio mi rostro con sabía ternura. En mi primera bocanada de aire probé el limpio aroma de toda planta a mi alrededor. ¡Cuánta delicia cosquillea en mis poros! Adoro saber que estos organismos son mis amigas. Y es que, una inexplicable energía recorre mi cuerpo. Es otro día, una nueva oportunidad. Un viaje hacia tierras desconocidas. Una Odisea…

¡Cuán agradecido estoy de estar vivo! Esa nueva energía envolvió, de la misma forma que el agua del río envuelve una piedra, el funcionamiento de mi esqueleto, de cada uno de mis miembros. Ciertamente, que saciedad sienten, las suelas de mis pies al enfrascarse a dar un primer paso, descalzarse es en cierto sentido, intimidar.

En mi estado, sufro una metamorfosis de igual profundidad que la duela de madera o la arena del mar. Dirigirme a la cocina, es una expedición hacia el bosque. Mis fosas nasales se regocijan, con el intenso olor de un desayuno casero… Sin duda comer es un gran placer. Quizá el más grande. El preludio a un acto de fantasía.

Café y pan. Sedición, trigo y trópico.
Alguien me espera, a alguien le importo. El espacio ya no es acosador. Soy un pasajero de luz, un tacto tibio y una mirada. Una amalgama de moléculas, átomos, partículas, y el benevolente trazo, de algún Creador.

Si acaso no hay lejanías ni tampoco encuentros, si el eco de la muerte solo tararea primitivas despedidas, lunas que esperaban soles, soles que se quedaron sin primaveras…
¿Cómo entonces no quererme un poco más?
Quisiera ser la dieta de una utopía, el suero de un astro, algo prohibido y como prohibido, bendito y amado, musica recién cortada, el rocío de un pétalo, una fiesta de besos.

¡Cómo quisiera nadar y delante de mi, tan solo ver agua y olvidarme del río!
¿Cómo no quererme entonces, un poco igual?

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